miércoles, 13 de febrero de 2008
domingo, 10 de febrero de 2008
Mi paranoia, vuestra realidad
¡DIOS! Acaba de entrar una momia en el museo hablando en inglés. Debe ser Sir John Ceramicou o algo así, y parece octogenario.
Bueno, lo que te decía, q si no yo, mi voz ya hará algo que repercuta sobre quien se lo merece. Ayer un negraco imponente me dio una hostia en el gemelo con su rodilla y me ha dejado cojo. Le estoy cogiendo tanto morbo a las negras, sus pieles, sus carnes, músculos, curvas.... que me van a acabar gustando hasta los negros.
Ya sé lo que quiero ser de mayor. El año que viene me sacaré la plaza de funcionario. Al mismo tiempo el master de Cooperación al Desarrollo. Cuando sea funcionario y tenga las tardes libres me incrustaré en una ONG como técnico de proyectos. Aunque sea como voluntario. Pero sé que eso lo podré desarrollar y pronto será un trabajo.
Con los dos sueldos me inflaré a pasta. Cogeré experiencia. Comeré pollas. Y me montaré una ONG propia viviendo de las subvenciones. MONGOLIA: AYUDA A DAMNIFICADOS o algo así.
Finalmente desvirtuaremos los asquerosos propósitos caritativos de las ONG y fundaré la primera ONG con ánimo de lucro y con objetivos terroristas anarko-administrativos.
Opcionalmente, en algún viaje a África donde funde cualquier escuela-hospital-centro misionero agnóstico me enamoraré de una negra nativa que me consiga los papeles para residir en Botswana y nunca más saldré de allí.
Tú serás mi única invitada de occidente.
¿Consideras publicable este plan de vida en tu blog? ¿Es éste un proyecto etiquetable como profiterolístico? ¿Son suficientemente absurdas las ideas de qué hacer con mi vida?
Dime, orienta, clarifica y consuela. Y ni se te ocurra ser feliz. Eso siempre atonta y recorta potencial.
Bueno, lo que te decía, q si no yo, mi voz ya hará algo que repercuta sobre quien se lo merece. Ayer un negraco imponente me dio una hostia en el gemelo con su rodilla y me ha dejado cojo. Le estoy cogiendo tanto morbo a las negras, sus pieles, sus carnes, músculos, curvas.... que me van a acabar gustando hasta los negros.
Ya sé lo que quiero ser de mayor. El año que viene me sacaré la plaza de funcionario. Al mismo tiempo el master de Cooperación al Desarrollo. Cuando sea funcionario y tenga las tardes libres me incrustaré en una ONG como técnico de proyectos. Aunque sea como voluntario. Pero sé que eso lo podré desarrollar y pronto será un trabajo.
Con los dos sueldos me inflaré a pasta. Cogeré experiencia. Comeré pollas. Y me montaré una ONG propia viviendo de las subvenciones. MONGOLIA: AYUDA A DAMNIFICADOS o algo así.
Finalmente desvirtuaremos los asquerosos propósitos caritativos de las ONG y fundaré la primera ONG con ánimo de lucro y con objetivos terroristas anarko-administrativos.
Opcionalmente, en algún viaje a África donde funde cualquier escuela-hospital-centro misionero agnóstico me enamoraré de una negra nativa que me consiga los papeles para residir en Botswana y nunca más saldré de allí.
Tú serás mi única invitada de occidente.
¿Consideras publicable este plan de vida en tu blog? ¿Es éste un proyecto etiquetable como profiterolístico? ¿Son suficientemente absurdas las ideas de qué hacer con mi vida?
Dime, orienta, clarifica y consuela. Y ni se te ocurra ser feliz. Eso siempre atonta y recorta potencial.
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martes, 29 de enero de 2008
Profiterol sexual
Un intenso olor a porro lo inundó todo.
Fue la noche de la Creación, la velada del Salto del Tigre sobre el espacio interestelar.
En sus ojos, los colores psicodélicos de la bola ocular del que Todo Lo Ve.
En sus oídos, los ‘greatest hits’ de The Sonics a toda pastilla.
El Innombrable y el Todo-Tanguino miraban desde la distancia, expectantes.
Al fondo, luces psicodélicas iluminaban la improvisada pista negra, grasienta, donde las masas informes se deformaban aún más. Contorsiones pasteleras de fabricante de ensaimadas.
Saltos. Pegotes de pasta despedidos por la ingravidez.
Suciedad. Porquería. Humo. Hierba. Aceite. Refriegas. Mucho frote.
El sexo aprofiterolado, entre salado y dulce, salió despedido empañando la noche con la sustancia pegajosa que da forma a nuestros cerebros.
Hay que joderse.
Estamos podridos.
Fue la noche de la Creación, la velada del Salto del Tigre sobre el espacio interestelar.
En sus ojos, los colores psicodélicos de la bola ocular del que Todo Lo Ve.
En sus oídos, los ‘greatest hits’ de The Sonics a toda pastilla.
El Innombrable y el Todo-Tanguino miraban desde la distancia, expectantes.
Al fondo, luces psicodélicas iluminaban la improvisada pista negra, grasienta, donde las masas informes se deformaban aún más. Contorsiones pasteleras de fabricante de ensaimadas.
Saltos. Pegotes de pasta despedidos por la ingravidez.
Suciedad. Porquería. Humo. Hierba. Aceite. Refriegas. Mucho frote.
El sexo aprofiterolado, entre salado y dulce, salió despedido empañando la noche con la sustancia pegajosa que da forma a nuestros cerebros.
Hay que joderse.
Estamos podridos.
miércoles, 23 de enero de 2008
martes, 22 de enero de 2008
Serie 3ª: Profiterol 1
Él es quien nos abre la cara, quien nos lava el cielo. Ha purificado sin que nadie se lo pidiese, en su bondad de alcornoque —de alcornoque bondadoso, se entiende—, los playmobil, la Nancy. Es el encanto que habitaba un rincón de la terraza, más o menos próxima a las arañitas de espuma, a las tortugas podridas.
Él nos ama escpoetao como un meteoro, y le vemos surcando el cariño cuando, inevitablemente, le hemos abierto la cabeza a nuestro hermano —¡tan y tan normal!— y a nuestro hermano —sin Piedra Rosetta que valga— y otra vez a nuestro hermano —¿por qué, di, Todotanguino, buhonero de cartones, encargado melianero? ¿Por qué?— con una miguita de nada, y además tirada así como sin gracia, sin apuntar siquiera.
Él nos ama escpoetao como un meteoro, y le vemos surcando el cariño cuando, inevitablemente, le hemos abierto la cabeza a nuestro hermano —¡tan y tan normal!— y a nuestro hermano —sin Piedra Rosetta que valga— y otra vez a nuestro hermano —¿por qué, di, Todotanguino, buhonero de cartones, encargado melianero? ¿Por qué?— con una miguita de nada, y además tirada así como sin gracia, sin apuntar siquiera.
Pero no hay razones para detenerse, y le llamamos; imploramos su perfecta programación doble, su «haz el favor de salir de la cama, coño». Y, aunque el genio de las Iluminaciones tengan mucho que ver con todo esto, su luz. ¡Su luz!
Y que no se irá. Él no cabrá jamás en ninguna línea recta, como vómito, como pus, como pis. No tendrá ni tiene migrañas de alquiler, ni a plazo fijo. Su «cada vez que no te tiras un pedote me das más asco» —bendito pan—.
Y nosotros aquí, de pie, en la cola para ir al baño, agarrando de una esquina y por los pelos su «no me escuchas, no me escuchas», pisando fuerte su «por fin has llegado» para que no se lo lleve el viento. Convencidos de que hay que perseguir su respiración, su grupo sanguíneo, su cuerpo, su luz.
Y que no se irá. Él no cabrá jamás en ninguna línea recta, como vómito, como pus, como pis. No tendrá ni tiene migrañas de alquiler, ni a plazo fijo. Su «cada vez que no te tiras un pedote me das más asco» —bendito pan—.
Y nosotros aquí, de pie, en la cola para ir al baño, agarrando de una esquina y por los pelos su «no me escuchas, no me escuchas», pisando fuerte su «por fin has llegado» para que no se lo lleve el viento. Convencidos de que hay que perseguir su respiración, su grupo sanguíneo, su cuerpo, su luz.
Hijo del Gran Profiterol: Curro
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lunes, 21 de enero de 2008
domingo, 20 de enero de 2008
Envolviendo regalos
03-01-08
- Su ojo derecho tiene el feo defecto de no encontrar nunca las llaves, quiere decir que le ha disgustado el color de las paredes que acabo de pintar. De todos modos, huele a riñoncitos fritos —a meado caliente— y sé por eso que la comida está ya lista. No digo nada, me pongo los zapatos porque el suelo de esta casa está siempre frío y voy hacia allí.
- Su ojo izquierdo presume de ser cogido invariablemente en falta —yo, mientras tanto, salivo como un animal—, leo en él con claridad que me espía mientras me masturbo. Oigo un comentario sobre el vómito hallado junto a la puerta del recibidor.
- Cuando llego a la mesa comprendo que sí, que alguien —sin duda empujado por la desesperación— ha escondido los ojos de mi madre en el cesto de la ropa sucia. Ella está buscándolos arrodillada en la cocina, pero ¿qué piensa hacer con ellos luego? Acaso cree que volverá a ver.
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Nancy al habla.
A ver, diré ésto una vez y no más, pero antes, dejadme que os ponga un café de esos míos, como sólo yo me los sé.De esos que, mientras los pongo, ponen al personal. De los que más que café, llevan mi pubis entero dentro de la taza. Y quién mejor que yo para plasmar con fidelidad mi pubis en el interior de una tacita de café descascarillada. Yo pongo los cafés como los tengo que poner.
Vamos de la mano al granero:
Nancy fue purificada en el 83, ante una manada de abedules sarnosos. El profeta, después de parirla en un pedo místico, introdujo la mano en una urna de caspa recién caída de las cabezas más cercanas, y se la roció con un colador diciendo éstas palabras:
"Te purifico aquí y en La Ponia. Siéntete a partir de hoy, hija del que te sonríe de soslayo. Busca en los pasos de cebra al CICLISTA. Deja que te escupa porque así lo digo yo."
Todo lo demás fue tan bello que no quiero recordarlo (porque no puedo).
En el norte sigue chorreando en mi flequillo algún ñardo afortunado que me protege de la tiranía del mundo.
Requetebendecida estoy pues; purificada como un lechón al que le han sacado brillo.